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CURSOS CASTELLANO
NIVEL 1

Me llamo Oumar. Tengo diecinueve años y soy de Senegal. Llevo un año en Soria y estudio español en Itaka-Escolapios, tres días a la semana. La semana pasada tuve mi primera entrevista de trabajo aquí en España. Era para un puesto de ayudante en una ferretería de la Avenida de Valladolid. Cuando me lo dijeron, me puse muy contento, pero también muy nervioso. No dormí bien la noche anterior. Me levanté tres veces y miré el techo durante mucho tiempo.
Por la mañana, antes de desayunar, llamé a mi primo Ibrahima. Ibrahima lleva tres años en España y ya ha tenido varias entrevistas. Él me conoce bien. Le dije que estaba nervioso y que tenía miedo de no encontrar las palabras en español. Ibrahima me escuchó y me dijo: "Oumar, tú eres trabajador, eres honesto y eres responsable. Eso no cambia porque estés nervioso. El entrevistador lo va a ver." Esas palabras me ayudaron mucho. Las repetí varias veces para mí mismo mientras desayunaba.

Después hice algo que había aprendido en clase de español: repasar las frases útiles. Me senté en la mesa de la cocina con mi cuaderno y practiqué en voz alta. Practiqué cómo decir que tengo experiencia — en Dakar ayudé a mi tío en su tienda durante dos años — y cómo explicar mi disponibilidad: puedo trabajar por las tardes y los sábados. También practiqué cómo presentarme: soy organizado, soy serio y me gusta el trabajo bien hecho. Hablar solo en voz alta me pareció un poco extraño al principio, pero funcionó.

Me preparé la ropa con calma: una camisa azul limpia y unos pantalones oscuros. Me duché, desayuné tranquilamente y salí de casa con veinte minutos de antelación. Fui andando por el Paseo del Espolón. Hacía frío, pero el paseo me ayudó a respirar y a pensar con más claridad. Llegué a la ferretería diez minutos antes. Esperé fuera un momento, respiré despacio y entré.

El encargado se llamaba Carlos. Era un hombre mayor, con gafas y voz tranquila. Me invitó a sentarse y me preguntó de dónde era, cuánto tiempo llevaba en Soria y si tenía experiencia. Yo contesté despacio, con las frases que había practicado. También me preguntó si era puntual y cómo trataba a los clientes. Le dije que para mí la puntualidad es muy importante y que siempre intento ser amable y paciente. Carlos escuchó todo con atención y al final me dijo que me llamaría.
Cuando salí a la calle, llamé a Ibrahima. Le dije: "Creo que ha ido bien." Él me respondió: "Ya te lo dije." Dos días después me llamaron. Empiezo el lunes.