CURSOS CASTELLANO
NIVEL 1
Comer bien no es difícil
Me llamo Fanta. Tengo treinta y un años, soy de Guinea Conakry y llevo dos años en Soria. Trabajo en una residencia de mayores por las mañanas. Cuando llegué aquí, no sabía cocinar nada. Bueno, casi nada: sabía hervir agua y hacer arroz. Poco más.
Al principio, mi dieta era terrible. Compraba siempre los mismos productos en el supermercado: pan de molde, yogures azucarados, patatas fritas de bolsa y bocadillos de salchichón. Rápido y barato, pensaba yo. Pero después de unos meses, empecé a tener problemas. Me dolía mucho el estómago, dormía mal y por las tardes tenía jaquecas casi todos los días. Fui al médico y me dijo que tenía que cambiar lo que comía. "Más verdura, más fruta, menos procesado", me dijo. Fue un aviso importante.
En la residencia donde trabajo hay una cocinera que se llama Pilar. Un día le conté mi problema y ella me dijo: "Fanta, ven un día a mi casa y te enseño cuatro cosas básicas." Fui el sábado siguiente. Pilar me enseñó a hacer un sofrito, una crema de verduras y un guiso de garbanzos con espinacas. Todo muy sencillo, con pocos ingredientes y en menos de una hora. Salí de su casa con un papel con tres recetas escritas a mano.
Desde ese sábado, todo cambió. Ahora cocino en casa cuatro o cinco veces a la semana. Voy al mercado los jueves porque los jueves hay más variedad y los precios son buenos. Compro lo que está de temporada: en otoño, calabaza y setas; en invierno, coliflor y puerros; en primavera, alcachofas y guisantes. Me gasto unos cuarenta euros a la semana en comida y como mucho mejor que antes.
Los dolores de estómago han desaparecido. Duermo mejor. Tengo más energía para trabajar. Y además he descubierto que cocinar me relaja. Cuando llego a casa después del trabajo, poner música y preparar la cena es mi momento favorito del día.
Mi consejo para alguien que no sabe cocinar es: busca a alguien que te enseñe en persona. Los vídeos de internet están bien, pero no es lo mismo. Que te expliquen delante de los fogones, con las manos en la masa, eso es lo que de verdad enseña. Y empieza con tres recetas. Solo tres. Cuando las domines, aprende tres más. Así, poco a poco, sin agobiarte
