CURSOS CASTELLANO
NIVEL 1
N1 - El turno de noche de Nadia
Me llamo Nadia. Tengo 27 años, soy de Marruecos y llevo dos años y medio en Soria. Trabajo en un almacén del polígono industrial de Las Casas desde hace cinco meses. Trabajo el turno de noche: entro a las diez de la noche y salgo a las seis de la mañana.
Al principio, el turno de noche me parecía muy difícil. Me costaba acostumbrarme al horario. Llegaba a casa cuando amanecía, dormía durante el día y me levantaba por la tarde. Mi vida era al revés de todo el mundo. Pensé varias veces en pedir el turno de día, pero las condiciones eran mejores de noche: el sueldo es un poco más alto y hay menos ruido. Con el tiempo me acostumbré y ahora ya no me parece tan difícil.
En el almacén trabajamos en equipo. Somos ocho personas en el turno de noche: cuatro hombres y cuatro mujeres, de Marruecos, Senegal, España y Ecuador. Cada uno tiene su zona. Yo trabajo en la zona de estanterías: coloco las cajas en su sitio, escaneo los códigos con el escáner y verifico que todo está en orden antes del cambio de turno.
Las primeras horas del turno son las más tranquilas. Alrededor de las dos de la mañana llegan los camiones con la mercancía del día siguiente. Entonces todo se acelera. Hay que descargar los palets rápido, verificar los albaranes y colocar todo en las estanterías antes de las cinco. Si no terminamos a tiempo, el turno de día no puede empezar bien. Esa presión al principio me ponía muy nerviosa, pero ya me he acostumbrado.
Lo más importante en el almacén de noche es la seguridad. Hay menos personas y hay que tener más cuidado. Hay que llevar siempre el casco y el chaleco reflectante, porque las carretillas se mueven continuamente y de noche es más difícil verlas. Mi encargada se llama Rosa. Nos lo recuerda todas las noches: nunca hay que cruzar la zona de carga sin el chaleco puesto. Una vez, un compañero entró sin él y Rosa le mandó a cambiarse. Las normas son las normas.
Hay noches difíciles, cuando hay mucha mercancía o cuando alguien falta al trabajo. Pero también hay noches tranquilas, donde trabajamos con calma y hablamos un poco con los compañeros. Lo que más me gusta de este trabajo es el equipo. Somos personas de muchos países distintos, pero nos ayudamos mucho. Cuando alguien no entiende algo, siempre hay alguien que explica. Y eso, de noche, en un almacén, vale mucho.