CURSOS CASTELLANO
NIVEL 1
N1 - Tres meses en el bar
Me llamo Kofi. Tengo 25 años, soy de Ghana y llevo dos años en Soria. Hace tres meses empecé a trabajar como camarero en un bar del centro. Cuando me lo ofrecieron, me puse muy contento, pero también un poco nervioso. No conocía bien el vocabulario del bar en español y me preocupaba no entender a los clientes.
El primer día, mi jefe se llamaba Marcos. Me explicó todo con paciencia: dónde están los vasos y las tazas, cómo se usa la bandeja, cómo anotar los pedidos en la comanda. También me enseñó cuáles son las tapas más populares del bar. Me dijo que los torreznos son casi obligatorios en Soria — casi todos los clientes los piden, especialmente los fines de semana. Y me explicó cómo servirlos: bandeja pequeña, servilleta debajo, siempre calientes y crujientes. Los clientes son muy exigentes con los torreznos.
Las primeras semanas fueron difíciles. Había palabras que no entendía. Una vez, un cliente me pidió un cortado templado y yo no sabía qué era templado. Tuve que preguntarle a Marcos en la barra. Él me dijo: templado es que no está frío ni muy caliente, está en el medio. Desde entonces lo sé y nunca lo he olvidado. Aprender esas cosas pequeñas es muy importante en este trabajo.
Poco a poco fui aprendiendo. Aprendí a tomar la comanda rápido y sin errores, a llevar tres vasos en la bandeja sin tirarlos, a decir ahora mismo le traigo cuando el cliente pide algo. También aprendí que hay que cobrar la cuenta siempre al final — nunca antes de que el cliente lo pida. Marcos me dijo que en España eso es importante: el cliente decide cuándo paga.
Los sábados son los días más difíciles. La terraza se llena y hay que atender muchas mesas al mismo tiempo. El primer sábado salí del bar con los pies muy cansados y la cabeza llena de comandas. Pero al final del turno, Marcos me dijo: bien hecho, Kofi. Esas dos palabras me dieron mucha energía para seguir.
Ahora, después de tres meses, ya me siento cómodo en el bar. Conozco a los clientes habituales, sé sus bebidas de memoria y puedo atender la terraza y la barra al mismo tiempo. El trabajo es cansado, pero me gusta mucho. Estar en la barra, hablar con los clientes, servir bien una ración de torreznos... es un trabajo con mucho contacto humano. Y eso a mí me encanta.